Cuando siento que voy a vomitar un conejito, me pongo dos dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas.(..) todo es veloz. Saco los dedos de la boca, y en ellos traigo sujeto por las orejas a un conejito blanco. El conejito parece contento, es un conejito normal, perfecto y pequeño, enteramente un conejito. Me lo pongo en la palma de la mano, el conejito parece satisfecho de haber nacido.
millones de faltas ortografícas, una que otra cosa interesante y bien redactada ,bastante sobervia y toques de egoismo,cosas que a nadie le interesa saber o que realmente nadie deberia saber(..)
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