(...) y cuando por fin vino a aterrizar, no fue capaz de apechugar, o no quiso porque andaba con la cabeza puesta en que la vida es como en las teleseries. Pero la vida no es como en las teleseries, aunque se le parezca, y eso la mayoria lo sabe, por eso no se suicidan. Pero hay otros que esperan en vano la llegada del jovencito que venga con el final feliz debajo el brazo, y envuelto en papel de regalo
millones de faltas ortografícas, una que otra cosa interesante y bien redactada ,bastante sobervia y toques de egoismo,cosas que a nadie le interesa saber o que realmente nadie deberia saber(..)
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