.estación Baquedano

domingo, 10 de febrero de 2008


Prefirió solo asentir con un:””, muy bajito, que su tristeza subiera por sus hombros caídos, para quedarse encaramada en su espalda. Las estaciones se hacían interminables, sentía rabia, pero una ferviente necesidad de su afecto, de apoyar el peso de su cabeza, el peso de sus ideas, de sus miedos, sobre él. Sabia que sus pensamientos eran extremistas, ella no seria capaz de dejarlo.
Pero él era incapaz de entender, nunca podría sentir el dolor de sus entrañas, un día completo para sentirse débil y desorientada, intentar aparentar el estado máximo de salud, cuando solo quería vomitar.
La angustia de la espera por lograr detener, detener algo que ambos posiblemente habian comenzado la noche anterior, que solo ella debía llevar a cuestas, como el sonido del reloj, que durante cada segundo pasado acorto palabra, gemido y beso.
"Estación Baquedano, combinación con línea 5"
No, prefirió agachar la cabeza y salir casi corriendo por las puertas del metro, estrechándose con cuanta persona estuviera a su paso. Siempre había pensado que el ser vista llorando, era la mejor forma de caer en la debilidad, de verse indefensa. No podía verla llorar, él no debía.

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